Dominar la maqueta

por Amy Luchun, miembro del AIA y profesional certificada LEED y Ben Revelle, arquitecto colegiado, profesional certificado LEED

La gestión de las expectativas suele ser un elemento fundamental para el éxito de un proyecto. En el sector de la construcción, donde intervienen factores tangibles como el espacio, el tiempo, el dinero y las personas, gestionar las expectativas implica tener en cuenta todo el contexto en el que se desarrollará el proyecto y, a partir de ahí, establecer expectativas que se ajusten a esa realidad.

En muchos sistemas de construcción, especialmente en la construcción tilt-up, la herramienta que ha demostrado ser la más eficaz para gestionar las expectativas es el panel de prueba. El panel de prueba, una sección de muestra a escala real realizada con los mismos materiales, técnicas y personal que se utilizarán en el proyecto, es fundamental para el éxito de cualquier proyecto tilt-up. Dependiendo del diseño, puede haber muchos detalles que probar, perfeccionar y comunicar; y el diseño no solo debe discutirse entre los equipos de diseño y construcción, sino también con el propietario. 

Hay muchas razones por las que todo equipo de proyecto debería invertir en la elaboración de un panel de maquetas completo. A través de varios casos prácticos, este artículo ilustrará la aplicación de esta práctica y mostrará cómo este método puede aportar las siguientes ventajas.

Formación y práctica: a menudo hay varias formas de llevar a cabo una misma tarea. El panel de prueba sirve para poner a prueba diferentes técnicas y determinar cómo las distintas decisiones podrían afectar al calendario, al presupuesto y al resultado. El panel de prueba también permite al equipo y al cliente familiarizarse con nuevos materiales y tecnologías, lo que facilita la toma de decisiones fundamentadas y genera confianza en la ejecución final.

Establecimiento de estándares de calidad: ¿Con qué nivel de acabado vamos a dejar este hormigón visto? ¿Cómo se van a tratar las juntas entre los revestimientos de encofrado? ¿Cuántas imperfecciones ocultará el recubrimiento especificado? Todas estas preguntas y muchas más pueden resolverse mediante un panel de prueba, al que luego se podrá recurrir como referencia a la hora de evaluar el producto terminado.

Estudio de las transiciones: a menudo se pasa por alto lo que ocurre cuando un material o acabado comienza, termina o cambia de dirección. La construcción de un panel de prueba que incluya estas transiciones garantiza que la intención del diseño se ajuste a la viabilidad constructiva y a las características del acabado.

Selección de materiales: examinar pequeñas muestras de materiales y acabados fuera de contexto y fuera de la obra no es lo mismo que ver una selección a escala real rodeada de los demás sistemas y materiales elegidos.

CASO PRÁCTICO 1: EDUCACIÓN Y PRÁCTICA

Las maquetas son excelentes herramientas educativas que permiten a los clientes hacerse una idea de cómo será su edificio meses antes de que los paneles completos tomen forma. Por ejemplo, en este primer caso práctico, el edificio final consistía en una ampliación de un teatro en una escuela histórica. Se propuso el método «tilt-up» como solución estructural, no solo para ahorrar costos, sino también porque el cliente deseaba grandes luces en el espacio sin columnas perimetrales. Para el cliente y la junta escolar era fundamental que los detalles exteriores de la ampliación se asemejaran a la arquitectura existente sin coincidir exactamente con el estilo arquitectónico antiguo. La selección de los colores de los ladrillos y la combinación de esos colores con la fachada existente se convirtió rápidamente en un problema. Los tipos de ladrillo de esta fachada histórica ya no estaban disponibles ni se fabricaban. Por lo tanto, antes de diseñar y construir los paneles, el equipo de arquitectos investigó la gama de colores y la textura de numerosos ladrillos rojos delgados que también se podían adquirir en tamaño completo. El concepto consistía en utilizar el ladrillo predominantemente rojo como base del lienzo, y luego aplicar los otros colores sobre el ladrillo para reproducir las mezclas de verde y naranja de la escuela. Era importante que se dispusiera tanto de ladrillos de tamaño completo como de ladrillos delgados, ya que el diseño final necesitaba ambos tamaños en los puntos de transición de los arcos de la entrada. El pintor utilizó una maqueta para probar el color y el tinte para su aprobación antes de aplicar esa mezcla en la fachada final.

Esta maqueta en concreto era necesaria no solo como base para las decisiones de diseño, sino también como herramienta de enseñanza y aprendizaje para los trabajadores de diversos oficios que participaban en el proyecto. Desde el pintor que perfeccionaría el color hasta los carpinteros que construirían el producto final, muchos trabajadores se beneficiaron del uso de esta maqueta como laboratorio de pruebas. Los carpinteros que construyeron el armazón estudiaron los detalles de la abertura arqueada, asegurándose de lograr una estructura que fuera tanto resistente durante el proceso de colocación y curado del concreto como hermosa una vez retirado el encofrado. El equipo no se arriesgó a tener planos sin probar cuando llegaron los camiones de hormigón para verter los paneles finales. En su lugar, trabajaron en estrecha colaboración con el equipo de arquitectos para revisar, probar y perfeccionar los detalles; y resulta que esos planos no habrían tenido éxito si se hubieran construido tal y como se dibujaron originalmente.  

Al dibujar la maqueta a un tamaño y escala útiles, el equipo debe enumerar todos los elementos del edificio que habrá que tener en cuenta e incorporarlos a la maqueta. Cuando el equipo propuso utilizar franjas y detalles de hormigón visto en la fachada como medida de ahorro, sabían que se trataba de un elemento más que añadir a la lista de la maqueta. Se decidió que un acabado con chorro de arena podría aportar un aspecto de piedra moderna a la estética de la ampliación. Como se ve en las fotos, los detalles de hormigón se dejaron sin tratar, lo que permitió al equipo probar diferentes acabados finales: un chorro de arena ligero y otro más intenso. Estas pruebas hicieron posible lograr el acabado exacto que el cliente esperaría y aprobaría.

CASO PRÁCTICO 2: ESTABLECIMIENTO DE NORMAS DE CALIDAD

El acabado final del hormigón puede ser un elemento muy atractivo en un edificio. En el siguiente ejemplo, este concepto de dejar el hormigón acabado a la vista se llevó a un nivel superior al habitual. Se propuso que los paneles finales se lijaran y pulieran y se dejaran como hormigón sin acabar. Sin embargo, por su experiencia con el diseño de hormigón prefabricado, el equipo sabía que no era fácil conseguir un acabado liso o pulido con los métodos tradicionales de encofrado. Ante esta situación, el equipo decidió dar un giro a su forma de pensar para conseguir el aspecto que todos deseaban.  

Un panel típico de hormigón de montaje vertical se vierte con la cara hacia abajo y luego se levanta hasta su posición definitiva, de modo que la cara acabada o expuesta sea la que descansa sobre la plataforma de moldeo durante el proceso de curado. Para dejar el hormigón a la vista, el proceso no debe realizarse sobre una plataforma de moldeo que presente imperfecciones, cortes de sierra o juntas en el vertido de la plataforma. Todas estas juntas podrían reflejarse en el acabado final y son prácticamente imposibles de eliminar. Al voltear los paneles y verterlos boca abajo, el equipo eliminó el problema de las plataformas de moldeo imperfectas, lo que permitió centrarse en las técnicas necesarias para crear una apariencia uniforme y pulida. El proceso comenzó con la prueba de diferentes tipos de mezclas de hormigón para determinar el color y la consistencia del tamaño de los agregados, sabiendo que esta mezcla quedaría expuesta durante el proceso de esmerilado y pulido. Una vez seleccionada la mezcla, el equipo vertió paneles a escala real para probar diferentes esmeriladoras con el fin de obtener el acabado deseado.  

Es cierto que el diseño general de los paneles es bastante convencional en cuanto a tamaño y forma; pero fue el proceso lo que hubo que perfeccionar mediante la maqueta, lo que dio al cliente y al equipo de diseño la seguridad de que los paneles quedarían tan bonitos como se pretendía y no necesitarían el mantenimiento periódico de pintura que requieren los paneles tradicionales.

CASO PRÁCTICO 3: ANÁLISIS DE LAS TRANSICIONES

El presupuesto y el calendario son dos razones importantes por las que los arquitectos y los clientes pueden optar por diseñar con hormigón prefabricado. El costo por metro cuadrado del revestimiento exterior puede resultar bastante elevado, especialmente cuando se busca lograr un aspecto concreto. Teniendo en cuenta el costo del acero estructural y misceláneo que se requiere para algunos relieves de la fachada, sumado al riesgo de infiltración de agua que puede ocurrir en las transiciones entre materiales, una solución estructural más sencilla, como el hormigón tilt-up, puede ser una mejor opción, ya que resuelve esos problemas y permite lograr un diseño excelente.

En el siguiente caso práctico, el equipo necesitaba construir un edificio en un plazo muy breve. El calendario marcaba muchas de las decisiones, siendo la principal la necesidad de contar con una estructura cerrada que estuviera lista para el acondicionamiento interior antes de que llegara el invierno. El uso de la técnica tilt-up en este diseño permitiría ganar algo de tiempo en el calendario para adelantarse al invierno y, aun así, contar con los materiales de alta calidad para la fachada que el cliente deseaba.  

Para esta maqueta, el equipo utilizó los paneles tanto para seleccionar el ladrillo fino como para probar los demás materiales que se añadirían a los paneles una vez montados. La maqueta se moldeó y se hormigonó sobre las plataformas de hormigonado que ya estaban allí para otro proyecto en construcción. A continuación, los paneles de la maqueta se colocaron en un camión de plataforma y se trasladaron al otro lado del país hasta el emplazamiento del proyecto, donde se instalaron los materiales restantes. Los paneles presentaban incrustaciones de madera de ipé y formas metálicas únicas que se fijaban directamente a la cara. Era importante que todos los gremios involucrados en estos elementos comprendieran las transiciones y los huecos críticos que debían darse dentro de los paneles para lograr un diseño cohesivo y una envolvente del edificio totalmente integrada. Estos detalles a veces son difíciles de transmitir en los planos y, por lo tanto, el proceso de la maqueta permitió que el arquitecto y el constructor comunicaran sus planes para los paneles, ayudándoles a lograr la máxima calidad y el diseño deseado.

CASO PRÁCTICO 4: SELECCIÓN DE MATERIALES

El último estudio de caso sobre maquetas se centra en lo que, en nuestra opinión, es el futuro del diseño con paneles prefabricados. Este ejemplo de maqueta pone de relieve un proceso colaborativo en el que un equipo logró que el propietario, el promotor, el contratista general, el arquitecto y el contratista de paneles prefabricados participaran en la revisión de la selección de materiales y en la definición de los detalles de los paneles. Esta colaboración sentó las bases para el éxito del proyecto. 

En un principio, se fabricaron dos paneles de prueba para evaluar distintos tamaños de ladrillos, acabados, orientaciones y cuatro opciones de revestimiento de encofrado. Tras una primera revisión, se seleccionaron dos tipos de ladrillos y un revestimiento de encofrado, que se combinaron en un panel definitivo. La planificación y adquisición de todos los materiales necesarios para este tipo de proceso de prueba requiere una excelente comunicación entre los equipos de diseño y construcción. Dicha comunicación ayuda a garantizar que se obtengan todos los materiales necesarios y que se tomen las decisiones oportunas.    

Estas maquetas también permiten al equipo revisar en detalle cómo se combinan los materiales y ofrecen una perspectiva sobre qué elementos podrían requerir una revisión adicional cuando se fabriquen los paneles definitivos. Como parte de su proceso habitual para proyectos de construcción con paneles prefabricados, el equipo elaboró una lista de verificación con los elementos que debían comprobarse, de modo que el equipo de diseño y el contratista pudieran dar el visto bueno a los paneles fabricados antes de verter el hormigón. Revisar estos elementos con el contratista, revisando tanto la maqueta como la lista de verificación, es un paso importante para el éxito final de los paneles.

EVALUACIÓN DE LA MAQUETA Y DEL PRODUCTO FINAL

En definitiva, una maqueta puede ayudar a establecer expectativas comunes y fiables para todo el equipo. Para todos, desde el diseñador hasta el cliente y el constructor, es importante saber qué esperar cuando los paneles estén finalmente colocados y todo esté limpio. Establecer esas expectativas desde el principio, a través del proceso de creación de una maqueta, ayuda a orientar las expectativas durante las etapas finales de la construcción del edificio. Mediante las maquetas, un equipo puede establecer expectativas adecuadas con respecto a posibles imperfecciones que podrían ocurrir durante la construcción y puede informar a todos los involucrados sobre la mejor manera de conceptualizar los paneles. 

Evaluar una maqueta con una lupa a quince centímetros de distancia es una forma segura de meterse en problemas. Los equipos deben acordar una distancia adecuada para revisar el panel. Revise las especificaciones del proyecto, ya que las directrices de la TCA sugieren distancias de observación para determinados niveles de acabado y tolerancias pertinentes. En cualquier caso, la distancia al panel debe permitir ver la superficie del mismo en su conjunto, ya que así es como la mayoría del público verá inicialmente el edificio.

También es importante tener en cuenta las condiciones meteorológicas, la hora del día y la orientación del panel al revisar una maqueta. Debe asegurarse de que la maqueta esté orientada hacia la luz del sol de la misma manera que lo estará el edificio en su versión definitiva, y de que el equipo comprenda que el aspecto de la fachada cambiará gradualmente a medida que el sol y las sombras se desplacen sobre los materiales. Asegúrese de revisar la maqueta de paneles prefabricados imitando el contexto final tanto como sea posible. Si hay otros métodos de construcción o materiales que afectarán la forma en que se perciben los paneles del producto final, entonces esos elementos deben imitarse, o al menos mencionarse, durante la revisión de la maqueta.  

Contar con una maqueta en el sitio de la obra puede servir tanto como punto de referencia para los distintos equipos como de reclamo para los transeúntes, mostrándoles lo que pronto se construirá. La maqueta es una herramienta valiosa para los proyectos de construcción, ya sea que se utilice únicamente para seleccionar y confirmar los acabados finales del edificio o para abordar cuestiones de constructibilidad, como las transiciones de materiales o las conexiones de otros sistemas que deben probarse y perfeccionarse antes de moldear los paneles finales. Dominar la maqueta y comprender sus usos permite gestionar mejor las expectativas y obtener resultados eficientes y de alta calidad.

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